Estaba viendo un programa donde supuestamente explicaban cómo combinar a la educación con Internet, y decían pura mierda.
Ésta es una idea que yo tengo muy en claro. Por eso decidí escribir esta nota.
Primero, no me cabe duda de que la tecnología de Internet debe ser aplicada al campo de la educación. El error de los retrógrados es creer que esto no es así. Creer que Internet no sirve para educar por su naturaleza politemática, porque simplemente hay otras cosas en Internet. ¿No suena estúpido? Internet sirve para muchas cosas (creo que para todo), y educar es una de ellas.
Segundo, en el estado actual de las cosas tengo que hacer notar que Internet no reemplaza a la escuela (aún). Ese es un enfoque totalmente erróneo. Yo planteo usar a Internet como una forma de apoyo para una clase normal, no su substitución.
Eventualmente ese reemplazo se puede dar, pero eso va más allá de este artículo.
Para poder aplicar un plan decente, es necesario establecer 2 prioridades bastante complejas; pero que ambas se deben cumplir para que esto funcione.
El primer punto en el que discrepo con casi todos los docentes es que el acceso a Internet no es un problema de la institución edilicia, sino que es un problema de los alumnos.
Muchos creen que la integración de Internet a la escuela es simplemente poner acceso a Internet en la escuela. ¡No! Por supuesto que la escuela debe tener acceso a Internet, pero lo que importa es que todos los alumnos tengan acceso a Internet en sus casas.
¿Te duele? Esto es imprescindible. Sin este acceso, no se puede hacer nada serio, nada útil. Los alumnos no deben pensar en la escuela como un "centro de acceso a Internet"; la escuela está para educar. Internet debe estar en sus casas. No en el 'cole', no en el 'cyber' o locutorio.
¿Por qué en la casa? porque es el lugar donde los chicos estudian. Nadie se va a estudiar a un cybercafé, a una plaza o a un shopping. Nadie lleva sus libros, carpetas y apuntes a lugares públicos. El único lugar público donde se fomenta la concentración es en una biblioteca. ¿Vas a esperar a que todos los chicos vivan en la biblioteca?
Por ejemplo los cybercafés o locutorios no son lugares para estudiar. La mayoría de los que van allá van a jugar jueguitos, lo que los hace lugar de un ruido y griterío infernal. Ojo, está bien que existan, pero son lugares de esparcimiento y no de estudio. Además, no vas a pretender que el alumno pague por estudiar.
Si sos docente, preguntales a tus alumnos cuántos de ellos tienen acceso a Internet en sus hogares. Mandame ese porcentaje a mi mail (y decime de dónde sos...)
Acá se ve un problema viejo de la educación en Argentina. Todos le cargan a la escuela la suma de todas las responsabilidades. La misión de la escuela es enseñar, nada más. Los maestros/as y profesores/as sólo están para enseñar los planes correspondientes; no para criar a los chicos. ¡Los docentes no son niñeras!
Sin embargo, vemos que en las escuelas argentinas se les dá de comer a los chicos. Me parece bien que tengan la buena voluntad de hacerlo pero, los chicos deberían comer en sus casas ¿O no? Los docentes estudiaron muchos años de magisterios y posgrados para educar mejor, no para cocinar. En todo caso estos chicos "semi-huérfanos" siempre estarán desprotegidos.
Vas a pensar que tus alumnos no pueden acceder porque no tienen siquiera computadoras. Bueno, el Estado piensa darle 50.000 computadoras a las escuelas durante los próximos tres años... ¿Son las escuelas las que las necesitan?
No sé cómo debe ser que se cumpla la prioridad 1, no me corresponde a mí diagramarlo. Pero se debe cumplir, que los chicos tengan una computadora en sus casas, y tengan acceso a Internet en las mismas.
Después de todo, el hardware necesario para acceder a Internet (una Pentium I) es muy barato (se consigue por € 110), y el acceso a Internet es gratis.
Lo segundo que importa, una vez que alumnos y docentes tengan Internet en sus casas, es que ambos sepan cómo usarla, y sacarle jugo.
De nada sirve que tengan el hardware y la conectividad si no se hace ningún uso productivo de ello, o si simplemente se espera que los contenidos aparezcan en línea por arte de magia o que "otro lo haga".
Está de más decir que entonces todos los involucrados en el proceso deben comprender las bases de la computación (concepto de archivo, carpeta, programa, byte, etc.), y entiendan cómo usar la computadora que tienen en frente, su sistema operativo y sus programas.
Luego, deben aprender sobre Internet y sus múltiples servicios: mail, web, chat, streaming, mensajería instantánea, FTP, videoconferencia, etc; y cómo crear los contenidos para estos servicios. Además, deben aprender a evitar los formatos y protocolos propietarios (Word, Excel, Windows Media, MSN, etc.) para que la cyber-clase sea accesible a todos.
La idea es que los docentes (y eventualmente sus alumnos) creen 'sitios' y 'redes' (ambos en los sentidos abstractos de la palabra) en donde publiquen sus contenidos y se comuniquen con los alumnos <y con otros colegas docentes que quieran ver cómo se hacen las cosas en otras partes del país...>.
A continuación voy a contar varios ejemplos que se me ocurren para esta integración.
Estos ejemplos se me ocurren, son imaginados aunque perfectamente posibles. Cada ejemplo subsiguiente agrega un nivel más de complejidad al anterior.
Para algunos puede parecer ciencia ficción, pero toda esta tecnología está disponible desde hace 5 años. En serio. El problema es que no se usa. En algunos casos esto es porque no hay acceso (ej: hay alumnos sin computadoras). En otros casos es porque los profesores no saben que lo pueden hacer.
El asunto es que se usen todas estas tecnologías. ¿Cuánto más vamos a esperar para integrar Internet a la educación?