Hace poco una amiga del chat me decía, mientras tenía problemas para pasar una canción a su reproductor MP3, que quizás valía la pena pagar un dólar por canción. Me quedé pensando si podría tener razón, y cuál será el futuro de los sistemas de descargas legal, si es que tienen futuro.
En primer lugar, creo que si tienen futuro, y mucho. Sólo que están equivocados en sus conceptos. Por eso voy a mencionar cómo sería el sistema de descarga ideal.
Cuando uno compra un CD no está comprando un pedazo de plástico, sino derechos sobre una obra intelectual. Del mismo modo, los sistemas de descarga legal tendrían que trabajar concediendo derechos al usuario y no tratando de vender un archivo.
Es decir, el servicio de descarga ideal tendría que funcionar como el iTunes, una aplicación cliente/servidor en la cual se almacene en una base de datos los temas que el usuario compra. De este modo se conceden derechos sobre esos temas y no sobre un archivo, el cual estaría encriptado con DRM.
El servicio da entonces la música en dos maneras: descarga o streaming. Y la descarga debe ser independiente del formato y la calidad. Una vez que el tema fue comprado y los derechos concedidos, ese usuario (con su login y password) puede bajarse el mismo tema infinitas veces. De este modo si por ejemplo un virus le formatea el disco rígido, puede con reinstalar el programa bajarse automáticamente todos los temas de vuelta. De este modo no se pierde la inversión hecha en esa descarga previa.
O por ejemplo, si quiere tener las mismas canciones en lugar de MP3 en OGG o FLAC puede bajarlas en el nuevo formato, ya que tiene los derechos concedidos.
Que las canciones estén encriptadas con DRM no es necesariamente malo, en especial si se usa el estándar Open DRM de Sun, ya que el artista debería tener un cierto control sobre la distribución de su obra. Sin embargo creo que las restricciones DRM que los servicios actuales imponen a la música son excesivas. Si tengo que elegir entre pagar por un tema que me limita lo que puedo hacer con él y bajarme el mismo tema sin restricciones y en forma gratuita es obvio que elegiré lo segundo.
Hay que hacer un énfasis en la distribución oficial de la música (por parte de sus autores e intérpretes) y la calidad que esto supone en contraposición a los temas bajados en forma pirata por P2P. En las redes de intercambio nos encontramos a menudo con canciones en mala calidad, grabadas en vivo o de una radio, temas cortados o con errores digitales, corruptos, etc. Cuando uno descarga en forma oficial sabe que está consiguiendo algo de calidad.
El servicio ideal, además, permitirá la copia a unidades móviles como iPod u otros dispositivos. Esto ya lo hace el iTunes y el RealPlayer. Digo esto porque lo que principalmente se busca con los DRMs es evitar la copia y backup de los archivos.
Una vez que los servicios legales lleguen al estándar de calidad y versatilidad que yo planteo, no se tendrán que preocupar por los servicios ilegales ya que serán una opción mejor que estos, aún cuando uno tenga que pagar por usarlos. Si uno puede bajarse gratis un MP3 a 128 KBps versus un FLAC de 320 KBps a $1 (sabiendo además que parte de ese dinero va al artista) probablemente opte por la opción paga.
Es un trato justo, un compromiso de las dos partes. El usuario se compromete a no redistribuirlo (quizás porque es justo lo único que por DRM no pueda hacer) mientras que el proveedor del servicio se compromete a proveer ese tema cada vez que el usuario lo necesite, ya sea porque formateó su disco, se rompió la computadora o lo que sea. En ese sentido es mejor que el CD, ya que si se te rompe o se raya no hay cambios.
Los principales sistemas de descarga legal que hay en la actualidad son el iTunes, de Apple, y el Rhapsody, de Real Networks. Personalmente prefiero el Rhapsody porque anda en cualquier sistema operativo incluyendo Windows 98, Millenium y Linux, mientras el iTunes solo anda en Mac OS, Windows XP y Windows 2000.
En la argentina ninguno de los dos da servicio pero hay servicios web que proveen descarga legal, como 10música y Fibertel. Esos servicios funcionan como un sistema de "venta de archivos" por lo que es un paradigma equivocado.
Un sistema como el iTunes, por lejos el más popular, permite la descarga, reproducción, grabación a CD y transferencia a dispositivo móvil todo desde la interfaz del programa. Eso es muy bueno y simplifica las cosas.
Los sistemas de descarga legal, por lo tanto, coexistirán con los ilegales de modo de dar a todos la opción de elegir y de probar antes de comprar.