Quizás el más grande de los problemas del futuro inmediato; la brecha digital será tan problemática como la epidemia del SIDA o el recalentamiento global.
Pero ¿Qué es la brecha digital? Es la falta de acceso a las tecnologías digitales de información, o sea, la falta de acceso a Internet. El mundo se está dividiendo cada vez más entre los que usan Internet y los que no la usan. Y eso es la brecha digital.
Un ejercicio simple que podés hacer es preguntarle a tus conocidos quién tiene e-mail. Como estamos en el 2004 yo siempre doy por sentado que todo el mundo tiene e-mail. Porque es algo básico y universal. Cualquier computadora con cualquier sistema operativo puede hacer uso del e-mail, por ser un protocolo abierto y estándar. Cualquier dispositivo moderno como PDAs, teléfonos celulares y consolas de juegos pueden hacer uso del e-mail. Y aún quien por razones económicas no pueda tener estas cosas, puede sacar un webmail en cualquier cybercafé o locutorio y revisar sus mails desde ahí.
Pero a pesar de ello, existe gente que no tiene e-mail.
Hay dos caras de la brecha digital. Están los que no acceden a la tecnología porque no pueden, y los que no quieren. Y en muchos casos estos últimos se disfrazan de los primeros para tener una excusa que justifique su comportamiento. Esto dificulta mucho las cosas.
Quizás te estés preguntando ¿Cuál es el problema con que haya gente no use Internet? Es una buena pregunta. El libre acceso a la información y a medios que permitan la libre expresión es un derecho de las personas. Claro, es un derecho al cual muchos renuncian. Por ahora, vamos a considerar el problema de la gente que no puede usar Internet.
Existen culturas cuyos preceptos (políticos, religiosos, etc.) se oponen a la ideología básica sobre la que se estructura Internet. Esa ideología es de descentralización, acceso libre e irrestricto, libertad de expresión, y la ausencia de organismos de control. Por ello, en esas culturas usar Internet está "mal visto". Un ejemplo de ello son los países gobernados por el fundamentalismo islámico. En esos países el Estado no provee la infraestructra necesaria para acceder a Internet, y tampoco colabora (en los sentidos económicos y legales) para que empresas privadas den ese acceso a los ciudadanos.
Otros estados, como Cuba o China, limitan la actividad privada y el acceso brindado por el Estado está sujeto a condiciones que contradicen a los principios de Internet, como el filtrado de ciertos contenidos o los límites a la salida internacional del tráfico.
Pero no hay que mirar tan lejos: en Argentina existe mucha gente que no tiene la posibilidad técnica de usar Internet. Quienes viven en pueblos aislados del interior del país no pueden usar Internet, y probablemente nunca puedan hacerlo.
En algunos de esos pueblos ni siquiera hay una línea de teléfono. Las empresas telefónicas no les dan líneas porque les daría pérdida. No las usarían para la comunicación interna dentro del pueblo, porque simplemente van a la casa del sujeto en cuestión como lo hacen actualmente. Y tampoco llamarían hacia afuera del pueblo, porque les saldría demasiado caro y porque probablemente no conozcan a nadie afuera a quien llamar.
Como no hay ISPs en el pueblo, para usar Internet (si tuvieran línea de teléfono) tendrían que hacer una llamada de larga distancia. Y es paradójico, que mientras Internet es gratis, para usarla tengan que pagar tanto.
Quizás tampoco tengan computadoras. Pero hay un problema mayor: no saben usarlas. No sirve de nada tener una computadora si no se la sabe usar. Y tampoco sirve de nada darle una computadora a quien no la va a usar.
Existen cuatro restricciones que impiden que la gente use Internet:
El orden no es casual. El orden que les puse es el de fragilidad. Los primeros puntos son los más fáciles de superar, los últimos son más difíciles.
Lo más fácil de superar es el aspecto económico. El hardware necesario para acceder a Internet hoy es increíblemente barato, con u$s 100 se puede tener una PC que permita un acceso digno a la red. Por cifras parecidas se consiguen teléfonos celulares y dispositivos móviles de prestaciones similares. En general, quienes dicen "no tengo plata para comprar una PC" o no se informaron correctamente sobre los costos, o lo ponen como una excusa.
Por supuesto, los que son indigentes realmente no pueden comprar computadoras, pero dado que tampoco pueden comprar comida la brecha digital es el menor de sus problemas. Sí, tengo los pies sobre la tierra.
Los factores autoritarios son más difíciles de superar. Esto por lo general se da en el seno familiar, con padres que no quieren comprar una computadora (aduciendo factores económicos), o que tienen miedo de que sus hijos vean pornografía, etc.
Otros factores autoritarios pueden ser gobiernos que impiden el acceso, religiosos que lo censuren (menonitas, quákeros, testigos de Jehová), etc. Los factores autoritarios se vencen independizándose de la autoridad en cuestión, lo cual no es fácil.
Los factores geográficos son otro tema. Porque si en donde vivis "no hay Internet", no hay. Es decir, hacen falta ISPs, routers, salida al backbone, etc. Sólo hay 3 cosas que se pueden hacer: mudarse, esperar a que alguien ponga la infraestructura, o generar un ISP comunitario como ya se está haciendo en distintas partes de la Argentina.
Pero sin duda la última frontera es el factor interno. Quien no quiere usar Internet, nunca la va a usar. Es más, me atrevería a decir que quien hasta ahora (2004) no usó Internet nunca la va a usar. Acá no hay mucho que se pueda hacer.
Esto de la brecha digital es un enorme problema. De no ser por ella podríamos vivir en una especie de "tecno-democracia" global. Pero tendremos que esperar muchos años para ello, y no por una limitación técnica, sino por una limitación social y mental.