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El Biochip

Prólogo

La tecnología no puede ser evitada. Puede ser retrasada, ignorada, proscripta. Pero nunca se puede evitar el avance tecnológico, ya que éste es tan imbatible como el espíritu humano, y su sed de conocimientos.

Prueba de ello es la tecnología nuclear. Una vez que Einstein formuló su teoría de la relatividad, fue sólo cuestión de (poco) tiempo para que se aplique en bombas atómicas. Hoy se sabe que E.E.U.U. permitió que se atacase Pearl Harbor, tan sólo para poder demostrar su poder atómico, y así evitar que Hitler construyera bombas atómicas también.

Desde hace casi 50 años que existe la tecnología para clonar animales. Muchos estados prohibieron la clonación, pero eso no evita que los raelianos clonen. Las prohibiciones nunca impidieron nada, los actos se siguen realizando en la ilegalidad, como pasa con las drogas. Para que la ley se cumpla, se deben legalizar y legislar las acciones que quieran ser controladas, para que entonces se actúe bajo un marco legal, con los derechos y obligaciones que la ley provea.

Los vacíos legales

El mayor obstáculo entonces para el avance de leyes democráticas son los vacíos legales. Los huecos en la legislación siempre son aprovechados por los vivos que se amparan en lo que no está escrito, para realizar actos sin ninguna ética. Actos que cualquiera sabe, por simple sentido común, que están mal.

No me refiero en esta nota a los individuos inescrupulosos, sino a las grandes corporaciones que sin ningún remordimiento mantienen monopolios a fuerza de carísimas licencias y patentes, tan sólo porque, ya sea por contactos o por costumbre, se vuelven de a poco un estándar de facto, y luego no se puede salir de ese círculo vicioso. El mayor ejemplo hoy en día es la corporación Microsoft, quienes comercian, entre otras cosas, sistemas operativos. Uno de los mayores clientes de Microsoft en la Argentina, es el mismo Estado Argentino. Los productos de Microsoft no son gratuitos (como mucha gente cree), sino que la licencia más barata para un Windows XP, por ejemplo, es de u$s 90. Eso es, una sola licencia, para una sola computadora. Si lo multiplicamos por todas las computadoras que usa el Estado (a nivel nacional, provincial y municipal) en el sector administrativo, son millones de dólares. Y el Estado no lo puede piratear, ya que siendo éste el guardia de la Ley, debe ser el primero en cumplirla.

Por el contrario, existen sistemas operativos de iguales (o mejores) prestaciones que son gratuitos. Es por eso que existen proyectos de ley para que el Estado obligatoriamente use sistemas operativos gratuitos, con lo que nos ahorraríamos todos millones de dólares. Sin embargo, esto es bastante difícil, ya que luego de años de usar los productos de Microsoft casi nadie quiere tener que acostumbrarse a nuevos sistemas operativos. Para que esta clase de iniciativas sean efectivas, deberían haber existido desde siempre. Fue por los vacíos legales que se permitió este avance corporativo. Es por eso que propongo que las leyes se adelanten a la tecnología, al contrario de lo que normalmente ocurre en este país.

La Ley versus el Lobby

Otro enorme obstáculo para las democracias son los lobbys de las grandes empresas; las cuales por este método logran imponerse por sobre las personas comunes, y sacan beneficios al promover legislaciones que les sean favorables a ellas, aunque sea en detrimento de las grandes masas.

Está claro, al leer nuestra Constitución o la de cualquier otro país, que las leyes deben beneficiar al Pueblo en su conjunto, a los más desprotegidos, y no a los grandes grupos económicos. De darse leyes nuevas, y respecto de la tecnología es obvio que deben ser creadas, se debe verificar que estas leyes sirvan para el bienestar de las mayorías y no de grupos minoritarios que tienen intereses comerciales en estos temas; estos grupos desean obtener un lucro con la tecnología, y en su plan no se contempla (por la misma naturaleza de las empresas corporativas) el interés de las personas comunes, no relacionadas con la empresa más allá del rol de consumidor de un producto o servicio.

¿Qué es el Biochip?

Biochip es un nombre tentativo para un dispositivo de bioingeniería muy mentado. Es simplemente un chip que va implantado en cualquier lugar del cuerpo, por ejemplo la mano o el hombro, guardaría información sobre la persona que lo lleva. En principio, sería la identidad de la persona (una versión digital de nuestro DNI), pero dado el estado de nuestras memorias de estado sólido, se podría llevar también información como la historia clínica, antecedentes laborales e información de crédito (que volvería aún más obsoleto el papel moneda). También se podría llevar información menos feliz, como un prontuario policial.

A continuación se describen dos posibles modelos teóricos del biochip.

El Biochip cerrado

Por lo general, los teóricos (pesimistas) consideran al Biochip en su forma cerrada. Esto es, un biochip creado por una empresa tecnológica, con una patente de invención. Al estar patentado, no está permitido su análisis, descifrado, duplicación, modificación, adaptación o cualquier investigación que se pueda hacer sobre él o su tecnología que pueda infringir las patentes y las leyes de derechos de autor sobre su arquitectura interna (En realidad, se supone que las patentes de los circuitos integrados sólo son válidas por 5 años).

En este tipo de biochip la información se guardaría cifrada mediante un algoritmo secreto y propietario de la empresa que fabrica al biochip. Los algoritmos de descifrado serían licenciados a cambio de dinero, de la forma en que se licencia un software propietario. Es decir, quienes puedan acceder y cambiar la información acumulada en el biochip serían en este orden:

  1. La empresa que fabricó el biochip
  2. El Estado como cliente de esa empresa
  3. Otras empresas asociadas o clientes del fabricante

Como se ve, no es algo muy democrático que digamos.

Peligros del biochip cerrado

El uso del biochip "cerrado" trae aparejados muchos problemas y peligros potenciales para las personas que los lleven puestos. A continuación se describen varios ejemplos:

Al estar toda la información cifrada mediante un algoritmo secreto, el portador no puede saber a ciencia cierta qué datos se guardan en el biochip, o si son correctos o no. Por ejemplo, el portador no puede saber si en su biochip están guardados datos sobre su orientación sexual o sobre la religión que profesa.

Otro problema es que al estar contenido bajo el mismo sistema de seguridad todos los datos son accesibles en simultáneo. Por ejemplo, si una persona infectada con HIV va a buscar un trabajo, cualquier posible empleador tendrá acceso además de sus antecedentes laborales, a su historia clínica, y siempre será discriminado por su condición.

Uno de los mayores problemas, es que con el biochip cerrado no se puede cambiar ciertos datos de identidad que legalmente deberían ser privados. Quien haya cumplido una condena (y por ende, haya pagado su deuda con la sociedad) no tiene por qué ser por siempre un ex-convicto en su biochip.

A gran escala, el usar los biochips como forma de pago instantáneo es un peligro enorme, ya que toda compra o pago queda registrado en distintas bases de datos junto con la identidad acreditada en el biochip. La transferencia de dinero debe de ser anónima. Los vendedores a pequeña escala no tienen por qué saber quién es el que compra. De lo contrario, toda compra de licor, libros políticos, juguetes sexuales, pornografía, etc. quedaría registrada para el uso de los "estados policiales".

Inclusive, mediante un biochip cerrado se le puede pedir identificación al usuario para entrar a ciertas páginas web, con lo cual se puede rastrear quién entra en páginas porno, políticas, de sectas, etc.

Seguramente, se pedirá identificación mediante biochip para ingresar a cualquier boliche o club...

El Biochip abierto

Esta es mi propuesta para un biochip de tecnología abierta. Es tan sólo una idea, que espero sea mejorada. Para comenzar, el biochip no debe usar ningún tipo de patentes, sino que todos los detalles técnicos de su arquitectura deben ser públicos y deben estar disponibles para toda la población gratuitamente a través de Internet.

Para proteger a los portadores, los algoritmos que encripten los datos deben ser algoritmos públicos, como los que ya están ampliamente probados: RSA, SHA1, MD5, curvas elípticas o aún mejor, PGP. Para este ejemplo, voy a usar PGP (la intensidad de cifrado no importa ahora).

Como tercer punto, me parece vital que toda la información se guarde en forma diferenciada, en forma de capas (layers) de modo que no se pueda acceder a toda la información junta sino a parte de ella, porque los datos se van a depositar en las distintas capas, según sea el nivel de privacidad. Para ello yo defino al menos 3 capas:

En la 1ª capa (Layer 1) habrá información legible sin clave, es decir, que se puede leer sin ninguna clave de acceso. Esta información es la siguiente: Un ID compuesto de un nickname (apodo anónimo) y un código RID (random identification), similar a los clsid en Windows, esto es un código de 32 cifras hexadecimales, aunque yo propondría tan sólo 16 cifras hexadecimales, lo que genera más de 18x1018 combinaciones, las cuales son muchísimas. Lo llamo RID, Random ID, ya que sería un número generado al azar durante el implante del biochip, junto con la asignación del nickname. Las posibilidades de que dos personas tengan el mismo RID en un mundo con diez mil millones de personas implantadas con el biochip, serían poco mas de 54x10-7%, realmente bajas. Un ID completo sería entonces:

ICeman {a43d-1c60-52e7-8b9f}

El nickname es igual a un nick de IRC, con 9 caracteres como máximo, y números permitidos (Ic3m4n).

Además, en el Layer 1 yo pondría el grupo y factor sanguíneo, y una firma digital (PGP fingerprint bytes); con la cual se puede acreditar en segundos como propio un documento firmado con PGP. Eventualmente, se puede poner otra información pública, por ejemplo con tan sólo 1 bit se puede especificar si es donante de órganos o no.

Personalmente, creo que se deberían de usar cualquier órgano, sin importar que el muerto lo haya querido o no. Una vez muerto, no necesita los órganos para nada, pero otras personas sí...

Para el Layer 2, accesible dentro de un entorno de confianza, yo pondría una clave pública PGP usada para el cifrado asimétrico de datos (mail, documentos, etc.), cuya firma es la que aparece arriba, quizás cierta información de uso médico, y con seguridad pondría la memoria para el soporte Digicash.

Digicash es una tecnología que ví hace poco y me emocionó. Si bien todavía está en desarrollo, usa una tecnología de tres capas (igual que este biochip) para hacer transferencias digitales de dinero simbólico en forma anónima. En base a un certificado emitido por un banco, de gran valor, equivalente a un billete de gran denominación, se van generando certificados digitales de menor valor (cambio), con el banco como autoridad emisora o raíz. Con cada transferencia de estos archivos, se codifica una firma, como cuando se endosa un cheque, pero que va desplazando a las anteriores, por lo cual la ruta de ese dinero no puede ser rastreado.

 Por último, en la tercera capa, el Layer 3, pondría la clave PGP privada, y toda la información super privada que nadie debería ver, como el mapa genético del portador, por ejemplo. Esta capa sería accesible tan sólo por el usuario a través de su conjunto de passwords que no le tendría que decir a nadie. Si los introduce, tendría acceso de lectura y escritura a todos los niveles del biochip, con lo que podría por ejemplo cambiar su nick y generar un nuevo RID, o hacer un backup de sus PGP keys...

Consideraciones técnicas.

Cada vez que digo acceso, me refiero al uso de dispositivos del tipo escáner de código de barras, pero que se conecten por pulsos digitales de radio con una antena que el biochip tendría enrollada dentro de su cápsula de vidrio, o cualquiera sea el método que se use para leer y/o escribir en el biochip. Estos dispositivos deben ser lo más simples posibles y de bajo costo, para facilitar su producción en masa y el uso democrático de los mismos. Éstos se conectarán vía serial o USB con computadoras, con las cuales se harán las operaciones sobre el biochip. Las prioridades de acceso que deben tener los biochips abiertos son en este orden:

  1. Portador: lectura y escritura de todos los datos del biochip.
  2. Estados y otras entidades autorizadas: Lectura y posible escritura de los datos en el Layer 2
  3. Personas no autorizadas: Lectura del Layer 1

Se nota que de esta forma se consigue un uso democrático de los biochips, en una forma más segura y para nada terrorífica.

Idealmente, para asegurar transparencia en el uso de los biochips, todos los programas que hagan uso del biochip deberían de ser Open Source, y sus fuentes pertenecer al dominio público, para que así cualquier programador pueda verificar que ningún software haga uso indebido del biochip.

Identificación anónima de personas

Suena contradictorio, pero se puede identificar a alguien usando identidades anónimas. El mero uso de nombres y apellidos es en el fondo un método casi anónimo, ya que dos personas se pueden llamar igual (Juan Gómez). Con los nicks y los RID se pueden identificar a las personas en forma casi unívoca, siempre y cuando la persona quiera ser identificada. Supongamos que un tal Mariano (el nombre no importa) se extravíe, y aparezca a los dos días muerto en una zanja. La policía lo encuentra y lo llevan a una morgue. En ella se lo identifica mediante el Layer 1 de su biochip, el cual le da este ID:

Master {32d9-052a-f95e-6c30}

el cual colocan como "fallecido" en su base de datos.

Al tercer día de su desaparición, la familia de Mariano ingresa en la base de datos pública de la policía y tipea el ID de Mariano (la familia debe haberlo guardado):

Master {32d9-052a-f95e-6c30}

la información se cruza y le da el status "fallecido" junto con la dirección de la morgue. Con esta información pueden pasar a buscar el cuerpo (deben de vuelta mostrar su ID ante los forenses para ver si coinciden) y así darle sepultura.

La idea atrás de IDs anónimos que se puedan cambiar, es para que uno pueda comenzar una nueva vida esquivando las (ilegales) bases de datos con información sensible de las personas indexadas por su ID. Así, un ex-convicto que ya haya cumplido su condena (y por lo tanto esté libre), puede cambiar de nickname y generar un nuevo RID, para comenzar una nueva vida y ser un miembro útil de la sociedad.

Problemas del biochip abierto

Todo biochip, sea abierto o cerrado, es suceptible de robo. Una persona se puede robar un biochip de alguien (vivo o muerto) e implantárselo en si mismo asumiendo la personalidad de otro con total impunidad. Los problemas de mi modelo de biochip no se dan por su anonimato, sino por la capacidad de que el mismo portador lo grabe. Entonces, tranquilamente se puede copiar el ID de otro. También se pueden usar IDs "vacíos", para no poder ser identificado ni siquiera en forma anónima:

XXX {0000-0000-0000-0000}

La capacidad de regrabación del biochip también dificulta su uso, por ejemplo, para votar, ya que la misma persona puede votar dos o tres veces en la misma elección cambiando el ID de su biochip (ni hablar de lo difícil que es organizar padrones electorales con identidades anónimas). Una solución a estos problemas, aunque no me parece lo ideal, es poner un tiempo muerto de 24 horas entre cada regrabación de ID, para evitar cambios de ID durante una elección. Sin embargo, aún así se puede hacer un cambio, por lo que la misma persona puede votar dos veces. Otra posible solución, es ocultar una identidad "real" en el Layer 2, aunque esto atentaría contra el anonimato del biochip abierto; y aún así puede ser cambiada.

En última instancia, la solución a estos problemas podría ser la (no deseada) imposibilidad arquitectónica de la regrabación. O sea, que el biochip sea una ROM y no se pueda cambiar. Quisiera que otros me ayudaran a resolver estos problemas, sin sacrificar el espíritu libre de lo que ya llamo "Biochip AA" por Abierto y Anónimo.

Un borrador de ley

Como no soy abogado, no soy capaz de redactar una ley, pero sí dejo estos puntos (los cuales pueden ser mejorados) para crear una ley que regule el uso de los biochips.

Dispositivos de identificación electrónica de personas

Este proyecto intenta abarcar a todos los dispositivos biológicos y/o electrónicos que se usen implantados en las personas para comprobar su identidad (biochip) y otros fines.


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