Siguiendo con la temática autorreferencial y el nuevo enfoque social de este sitio, se me ocurre hacer una página que explique mis intenciones en forma mucho más extensa que lo que hago en la sección Acerca del Autor.
ICeman es un personaje, otra de las máscaras que uso ante la ausencia de una verdadera identidad. Yo, que fuí bautizado como Sergio Weizenegger, tengo personalidad múltiple. No lo considero un problema, lo considero un don. Mi cabeza no sólo da abasto para un yo, sino para varios.
En este momento estoy muy inspirado tras leer varias notas de Paul Lutus, programador y filósofo moderno; y tomar dos tazas de café fuerte.
Yo soy ICeman. Algunos me llaman hacker. Yo no sé si soy hacker. En cierta forma tengo mente de hacker, tengo conocimientos profundos en varias áreas de la informática; me falta algo de experiencia técnica.
Soy un rebelde, un disidente anti-sistema. Estoy en contra de las bases de esta sociedad, estoy en desacuerdo con muchas de las características de "nuestro" sistema político-social-económico. No tengo creencias religiosas o políticas específicas. Soy un anarquista, por ponerme una etiqueta.
Yo no tengo religión, no adhiero a ninguna iglesia, pero creo en Dios. Creo en un Dios como una inteligencia superior a la mente humana, capaz de "crear" un mundo entero simplemente en base a su pensamiento.
No le tengo miedo a Dios. No creo en el cielo o en el infierno. Tengo curiosidad, creo que la mente de Dios es algo que debe ser estudiado; y se puede estudiar mediante el estudio de la naturaleza, en particular la naturaleza humana.
La naturaleza se estudia mediante la experimentación. No lo digo yo, lo dice Galileo Galilei. Vos podés estudiar la naturaleza probándola, revolcándote en el barro, comiendo comidas exóticas. Podés estudiar tu propia naturaleza masturbándote, haciéndote piercings, teniendo sexo (pero por favor usá preservativo). Y al hacer todas esas cosas vas a conocer más el plan de Dios.
Creo que los seres humanos estamos destinados a ser cada día más parecidos a Dios, en forma individual y en especial como especie en conjunto. Para eso debemos evolucionar. Y esa evolución no se va a dar mediante el miedo, el odio, el egoísmo o la ignorancia; sino mediante el amor, la educación y la libre expresión.
Dios no necesita que le rindan culto. Necesita que lo comprendan, todos los seres humanos necesitamos ser escuchados porque fuimos hechos a su imagen y semejanza. Yo escucho el mensaje de Dios en el viento, adentro de un caracol. Puedo leer sus palabras en los nervios de una hoja, en el pelo de una chica, en la mirada de un bebé. De alguna forma, estamos inmersos en Dios.
No le tengo miedo a la muerte. No quiero que lloren por mí cuando me muera, porque cuando muera, mi alma se va a reciclar y voy a pasar a ser una parte más de Dios.
Las estructuras de poder jerárquicas son una mierda. Todas ellas. Las personas somos todas iguales, por lo tanto, no deben haber líderes. Nadie puede representarte, porque sos único e irrepetible.
Debemos dejar de actuar como rebaño, asumir nuestras responsabilidades y vivir nuestra vida sin esperar de un Estado todas las respuestas.
Los gobiernos mienten para poder perpetuarse. George W. Bush es el mejor ejemplo de ese comportamiento. No podés creer ciegamente en el gobierno. No podés creer ciegamente en nada.
Sin embargo, para poder hacernos cargo de nuestro destino debemos participar del gobierno de una forma u otra. Por eso es muy importante ir a votar, y hacer conocer tu opinión a quienes pretenden representarte.
Hay que manifestarse activamente. No digo que haya que hacerlo en forma violenta, pero hay que hacerle saber al resto del mundo que uno está en desacuerdo con ciertas cosas. ¿O acaso estás conforme con todo?
Nosotros, los occidentales, vivimos en una sociedad de consumo. Esto es una aberración, una ofensa a nuestra naturaleza. Imaginate que puedas viajar unos 3000 años al pasado, te encuentres a Platón o a Sócrates y le digas:
Hola, vengo del futuro. Dentro de 3000 años los seres humanos viviremos en sociedades jerárquicas orquestadas por las corporaciones comerciales y los medios masivos de comunicación que éstas mismas controlen.
En el futuro, la mayoría de la sociedad formará parte de una masa subyugada que trabajen como esclavos al servicio de las corporaciones, y nos paguen sueldos míseros que luego gastemos en comprar los productos inútiles fabricados por las mismas corporaciones que nos dominan.
Y en este futuro, la gente no va a pensar, sino que consumirán las ideas que bajen verticalmente del mismo modo que consumen los productos de mierda, llenando sus vidas con entretenimiento hueco de reality shows, telenovelas y libros de autoayuda. No será necesaria ninguna forma de pensamiento o reflexión, simplemente porque todos aceptarán la verdad empaquetada que nos vendan.
Cualquier filósofo griego se lanzaría del monte Olimpo ante ésta revelación.
Nuestra sociedad es una basura, y todos sus valores son una mierda. El valor superior, el dinero, es sólo papel pintado por el gobierno. ¿Cuál es su valor real?
En la posguerra de la 2ª guerra mundial, los alemanes occidentales se quedaron sin gobierno. Hitler había muerto y todo su gobierno fue desmantelado. Los billetes que él imprimió ya no valían nada. Y la gente iba a los mercados con carretillas llenas de billetes, pagaban millones de marcos por algo de pan.
Durante muchos años Cavallo nos hizo creer que un peso valía un dólar. Y se lo creímos. ¿Qué ingenuos, no?
El otro valor de esta sociedad, el trabajo, es igualmente engañoso. Juan D. Perón decía el trabajo dignifica. Eso es mentira. El trabajo es esclavitud. La sociedad te obliga a trabajar toda la vida para mantenerte ocupado, así no te rebelás. ¿Cuál es la dignidad en eso?
Trabajás todo el tiempo, más de 10 horas por día, para poder tener (poco) dinero, o plata, como se le dice al dinero en Argentina. Pero ¿qué pasa con ese dinero? ¿A dónde va a parar?
Te lo saca la misma sociedad de consumo, porque te obliga a consumir. A todos lados a donde vas, te piden plata. Te cobran por todo, nada es gratis. Entonces, la sociedad que te da la plata te la saca rápidamente. Después de comprar comida, pagar los impuestos, pagar las tarifas de los servicios públicos, y comprar lo que ves en la tele te quedás sin plata. Todo lo que ganaste, lo perdiste. Así, el Sistema te tiene atrapado en un ciclo sin fin. Como te mantienen con lo justo, nunca te podés tomar un año sabático o algo por el estilo. Vas a tener que trabajar sin descanso hasta que te mueras.
El mejor ejemplo de esto es la obesidad en USA. Primero, el Sistema te vende comida. Comer es un derecho básico e inalienable de todo ser humano. Sin embargo, en esta sociedad, si querés comer (nota: todos necesitan comer) tenés que pagar por ello. El problema es que de tanto comer los yanquis están todos gordos. Ahora, el mismo sistema que les vendió las comidas que los engordaron les vende el tratamiento para adelgazar; el cual, siguiendo la lógica de los negocios, nunca los hará adelgazar.
La lógica aristotélica, según el principio de causa y efecto, nos dice que si comer mucho provocó la obesidad, comer menos la revertirá. Esto, que es verdad, es inaceptable para una sociedad basada en la mentira. Por eso te dicen que para adelgazar tenés que tomar "pastillas para adelagazar" y que debés pagar por ellas.
Los medios de comunicación de masas fallan porque no se puede comunicar con una masa. Al tratar a las personas individuales como parte de una masa se aplasta a la individualidad que los hace grandes. Esto no es un error accidental sino que forma parte de una práctica deliberada y malintencionada para lavarle el cerebro a las personas. De este modo dejan de ser personas y se convierten en gente.
Todos ellos, en particular la televisión, están al servicio de este Sistema corrupto y débil, el cual necesita engañar a la gente para seguir existiendo. El principal engaño se da a través de la publicidad. Los anuncios de la televisión están diseñados para engañar sistemáticamente a las masas, y venderles productos que no necesitan; esto es, creando la ilusión de una necesidad.
Pero para que la gente se crea este engaño deben ser muy idiotas. Por eso, los contenidos televisivos son muy estúpidos, ya que están diagramados para nivelar hacia abajo todo el intelecto de la población.
Si hasta ahora todo te pareció negativo, esta es la parte linda. Los seres humanos, que siempre hemos estado subyugados a sociedades falsas, ahora tenemos un arma para luchar contra el monstruo y liberarnos.
La única manera de acabar con la sociedad de consumo es dejando de consumir y empezando a producir. Pero no hay que producir bienes materiales, porque lo material es efímero.
Hay que producir ideas. Los seres humanos tenemos nuestra propia mente y conciencia. Con ellas podemos, y debemos, crear nuestras propias ideas y expresárselas a nuestros pares. Eso es lo que nos hace humanos, por eso es que valemos. Yo valgo ante los demás por mis ideas, y ante mí mismo por mis sentimientos. Pienso, luego existo.
Pero no se pueden expresar las ideas en los medios de masas que fueron creados para destruir ideas en lugar de difundirlas. Por eso era necesario un medio de expresión auténtico, donde hubiera libertad total y cualquier persona tenga su lugar.
Ese medio es Internet. Sólo en Internet alguien como yo puede decir lo que piensa. Este documento jamás lo verías en un diario, estas cosas no se dicen en la radio y mucho menos en televisión.
Y te invito a vos a que hagas lo mismo. Que crees tu sitio y en él hagas al menos una página como ésta, en donde cuentes todas tus ideas. Con gusto voy a linkear a ella en este sitio, aún cuando yo esté en desacuerdo con lo que escribas. Si lo hacés, mandame un mail avisandome así lo pongo en mi sección de links.
En el pasado la lucha de clases fue el motor del cambio social. Hoy en día el motor es la tecnología. Usala a tu favor, y en contra de quienes te explotan.